¿Cómo las PyMEs pueden reducir la pérdida de alimentos en la agroindustria?

Uno de los mayores obstáculos para alcanzar la seguridad alimentaria es la pérdida y desperdicio de alimentos. Cada año, hasta un tercio de los alimentos producidos en el mundo para consumo humano se pierde o desperdicia, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

En América Latina y el Caribe, anualmente se pierden 11.6% de los alimentos que se producen, desde la etapa de producción hasta el procesamiento, lo que equivale a 220 millones de toneladas al año, de acuerdo con el estudio Pérdidas de alimentos en el sector de agronegocios: La mirada de las empresas en América Latina y el Caribe, publicado por el BID.

Las razones por las que se pierden alimentos son variadas. Entre ellas podemos mencionar al uso de insumos inadecuados en las actividades de producción; errores en la planificación durante la etapa de cosecha; prácticas de producción, recolección y manipulación inadecuada; deficiencias en las condiciones de almacenamiento para la conservación de productos perecederos.

También la falta o insuficiencia de equipos, de transporte y de capacidad de almacenamiento; la deficiente organización, coordinación y comunicación entre los agentes de la cadena alimentaria; una infraestructura insuficiente; la falta de información y hasta la incapacidad de anticipar las condiciones del mercado.

Por supuesto, también hay causas sistémicas que están fuera de las manos de los productores pero que impactan en el desaprovechamiento y descarte de alimentos, como los marcos institucionales y normativos, los estándares de calidad de los compradores,  situaciones de emergencia o crisis, catástrofes naturales, cambios climatológicos y conflictos. Y no hay que olvidar el comportamiento inapropiado de los consumidores.

Esta diversidad de causas de la pérdida o desperdicio de alimentos nos muestra la complejidad de atender el problema. A ello se le suman otras variables que también hay que tener en cuenta al pensar en soluciones, como que el descarte de alimentos también varía según el sector, producto y hasta el país donde ocurre.

Sin embargo, hay líneas de acción básicas que las pequeñas y medianas empresas (PYMES) pueden seguir para reducir o evitar la pérdida de alimentos en el proceso productivo y así asegurar una mayor disponibilidad. Y, con ello, contribuir a reducir la inseguridad alimentaria.

Un desafío con potenciales beneficios

La pérdida de alimentos es un problema mundial y que se relaciona con otro de los grandes desafíos de la actualidad, que es asegurar la alimentación suficiente y de calidad para todas las personas.

Las pequeñas y medianas empresas del sector agroalimentario deben encarar estos desafíos, por lo que es importante diseñar soluciones acordes a sus alcances, pero también haciendo énfasis en los impactos positivos que puede traerles.

Algunas razones para que las PYMES se involucren en reducir o evitar la pérdida de alimentos son:

  • Incrementa la disponibilidad de comida y, por lo tanto, hace que sea más asequible para los consumidores sin aumentar la producción ni continuar desgastando los recursos naturales.
  • Contribuye a reducir la dependencia en las importaciones.
  • Ayuda a ahorrar dinero al reducir el uso de insumos para la producción de alimentos.
  • Es una preocupación común a nivel mundial. Por lo tanto, pensar en soluciones es un tema que nos une.
  • Reducir la pérdida de alimentos en las cadenas de producción y suministro para 2030 es parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Pérdidas asociadas a la producción

Antes de hablar de posibles soluciones, es importante distinguir entre pérdida y desperdicio de alimentos. Según la FAO, se considera pérdida si ocurre en las fases de producción, poscosecha, almacenamiento o transporte, mientras que el desperdicio se asocia con las decisiones de desechar alimentos que todavía tienen valor; es decir que suelen estar relacionadas con actitudes de los vendedores, servicios de venta de alimentos y los consumidores finales.

De modo que nos centraremos en hablar de pérdidas, ya que son las que ocurren durante la producción. De hecho, más del 75% de estas pérdidas ocurren en las tres primeras etapas de la cadena de valor: durante la producción (39%), el manejo y almacenamiento (22%) y el procesamiento (15%), de acuerdo con el estudio del BID.

Es importante entender que la pérdida de alimentos asociada a la producción no necesariamente significa ineficiencia en los procesos productivos. Quitar esa connotación negativa a la pérdida de alimentos es fundamental para pensar en soluciones efectivas.

¿Cómo las PYMES pueden evitar la pérdida de alimentos?

Revisar los procesos internos de tu negocio es el primer paso para implementar acciones encaminadas a reducir o evitar la pérdida de alimentos, pues te permitirá identificar las prácticas o procesos que están causando o podrían causar pérdidas. 

Estas son unas pautas con las que puedes empezar:

 

  • Establece metas y elabora un plan de acción para reducir la pérdida de alimentos, orientados según la magnitud de la pérdida y desperdicio en tus actividades.
  • Lleva un registro que facilite la planificación, seguimiento y control de tus operaciones.
  • Incorpora estrategias y buenas prácticas relacionadas con la reducción de pérdidas en los programas de capacitación del personal y de directrices para clientes.
  • Manipula los productos de forma adecuada, evitando brusquedades o descuidos, sobre todo durante el envasado, transporte, carga y descarga.
  • Mantente informado sobre temas que puedan anticipar pérdidas, como precios, mercados o previsiones meteorológicas.
  • Evita prácticas que puedan ocasionar pérdidas, como cancelaciones de pedidos a última hora, cambios unilaterales o retroactivos en los contratos.
  • Si exportas, conoce las especificaciones de inocuidad y calidad de tu mercado de destino, para saber cómo cumplir con ellas.

Soluciones basadas en un modelo circular

Si bien existen diversas propuestas para reducir la pérdida de alimentos, nos centraremos en aquéllas que promueven soluciones basadas en un enfoque de economía circular, el cual propone una alternativa al modelo lineal actual de producción, que sigue la lógica de extraer-producir-desperdiciar.

Por el contrario, un modelo circular busca redefinir el crecimiento económico desvinculándolo del consumo infinito de recursos naturales. Dicho de una forma simple, el modelo circular se sustenta en el uso de energías y materiales renovables.

El modelo circular se basa en tres principios. Usaremos estos tres principios como parámetro para explorar soluciones para reducir o evitar la pérdida de alimentos en la cadena de valor agroalimentaria de las PYMES.

Principio 1: Eliminar los residuos mediante un diseño reparador y regenerativo de materiales, productos, sistemas y modelos de negocio.

¿Qué acciones puedes poner en práctica?

Diversifica cultivos o transita a cultivos de menor impacto ambiental, por ejemplo de proteínas animales a proteínas vegetales.

Utiliza tecnologías y presentaciones de envasado que sean eficaces para mantener la inocuidad y calidad de los productos, priorizando materiales de envasado ecológicamente sostenibles.

Desarrolla canales de comercialización alternativos, como marketplaces y e-commerce, para vincular la oferta de productos excedentes o imperfectos con consumidores que buscan menores precios, como distribuidores, cocinas institucionales o bancos de alimentos.

Desarrolla una Integración vertical de producción con procesamiento, de forma que puedas producir alimentos procesados y eso te permita ampliar mercados. Un ejemplo puede ser la deshidratación de frutas y verduras para la producción de otros productos como chips o purés.

Cuando sea posible, invierte en I+D para optimizar el uso de productos y métodos alternativos de producción de alimentos.

Principio 2: Mantener productos y materiales en uso

¿Qué acciones puedes poner en práctica?

Utiliza los residuos o subproductos para otros fines, como alimento para animales, como fertilizantes o para fabricar productos de origen biológico. Dos ejemplos de ello son el aprovechamiento de la cáscara de alimentos para consumo animal y el aprovechamiento de vísceras o huesos para elaborar nuevos productos o para venderlos sin procesamiento aunque sea a un menor precio.

Busca la simbiosis industrial, que significa que tus residuos o subproductos puedan utilizarse como materia prima en otra industria. 

Reutiliza productos de menor calidad para elaborar nuevos productos o subproductos, como ingredientes de superalimentos o en productos básicos como harinas.

Desarrollar nuevos materiales a partir de los residuos.

Principio 3: Regenerar los sistemas naturales

¿Qué acciones puedes poner en práctica?

Genera bioenergía o compostaje con los residuos. Esta es una alternativa para reducir pérdidas asociadas a productos de menor calidad o aquellos que quedan en el campo.

Sensibilizar a los consumidores

Aunque nos hemos centrado en hablar de las acciones que las PYMES pueden desarrollar para reducir o evitar la pérdida de alimentos, también pueden incidir en las prácticas de consumo que llevan al desperdicio de alimentos.

Estas son algunas propuestas que las PyMEs pueden poner en marcha para sensibilizar a los consumidores:

  • Evita realizar promociones que alienten a tus consumidores a comprar cantidades excesivas de alimentos.
  • Considera reducir los precios de los productos perecederos envasados que se acerquen a sus fechas de consumo preferente y caducidad, o de artículos no envasados que estén cerca del fin de su vida comercial.
  • Estimula a los consumidores para que seleccionen productos y adopten actitudes que reduzcan el desperdicio.
  • Realiza campañas para promover la aceptación social de productos que, aunque son aptos para consumo humano, se desperdician por el rechazo de los consumidores locales.